Monday, November 30, 2015

Rurouni Kenshin: El guerrero samurai



   Dado que una de las respuestas de las encuestas respondía basándose totalmente en este personaje, y he recibido una petición de hacer una entrada de esta obra, era de rigor sacarla a la luz. Antes de nada, tengo que mencionar que hasta la fecha solo he visto la trilogía de películas de Kenshin (recientemente la primera, por lo que me centraré en ella) pero no estoy familiarizado con el manga o el anime (aunque estoy en proceso de hacerme con el manga, actualmente en proceso de reedición).
   Para quienes no sepáis quién es Himura Kenshin, es un personaje ficticio ambientado en los finales del período Tokugawa e inicios del período Meiji. Tras un período de inestabilidad con la apertura forzosa del país, unida a la crisis interna, algunas provincias del este se rebelaron contra los shogunes, armados con armamento occidental y dirigidos por samurai, que apoyaban al emperador y se aliaron, dejando de lado sus diferencias, contra el poder en Edo. Entre estas provincias se encontraba Ch­ōsu, de donde procede nuestro protagonista. Kenshin era un samurai que cuando llegó a la mayoría de edad fue contratado como asesino, con el sobrenombre de Battōsai, para devolver el poder al emperador. Aunque Kenshin sea una figura ficticia, los hechos que dan origen a la historia, son reales: la guerra Boshin y la batalla de Toba-Fushimi, en la que las tropas leales al emperador derrotaron al ejército shogunal a pesar de estar en desventaja numérica (pero no tecnológica), lo que desencadenaría el fin del shogunato Tokugawa.
   La historia en sí se desarrolla diez años después, coincidente con la última carga de los samurai por recuperar su antiguo estilo de vida, aunque la historia de Kenshin tenga poco que ver. Aun así, la ambientación es más que decente, y en eso me voy a centrar: en la ambientación de la primera película.
   El mundo de Kenshin nos traslada al momento en el que Japón está en plena modernización, cuando ya ha adoptado sistemas occidentales como el cuerpo de policía y el ejército imperial. Los samurai, de iure, ya no existen, aunque en realidad sigan existiendo. Algunos abandonaron su modo de vida noble y se dedicaron al comercio, lo cual era visto como una aberración apenas unos años antes. Otros se adaptaron al nuevo sistema, convirtiéndose en los jefes del cuerpo de policía y oficiales del ejército y conservando de esta forma el derecho a llevar sable, prohibido desde 1873. Otros, los partidarios del shogunato y descontentos con el nuevo régimen, se rebelaron contra el sistema, como el caso de Saigo Takamori y los samurai de la República de Ezo. Es un mundo convulso, en tensión, donde la violencia vuelve a sacudir Japón tras la “gran paz” Tokugawa; en el que lo tradicional y lo moderno se enfrentan.
Retrato de Saigo Takamori

   En la película podemos ver algunos detalles propios de las actividades de los samurai. Ejemplos son las notas dejadas por los asesinos, pues algunos samurai que eran contratados por la nobleza (generalmente, principalmente en sus orígenes medievales) solo realizarían el encargo si estaba totalmente justificado. Otros, tienen que ver con las artes marciales, como el enfrentamiento de Kenshin con un grupo de hombres armados o Kaoru pretendiendo enfrentarse a ellos con un bokken. Sí, es cierto que existían técnicas para enfrentarse a enemigos armados con sables, pero eran un último recurso; y que en algunos duelos se emplearan armas de madera en lugar de metal, e incluso que se enfrentaran entre ellas como es el caso del ya mencionado Miyamoto Musashi, cuya arma predilecta era el bokken. Otro detalle que también me llamó la atención es la cita que el rico traficante hace de Hagakure: “El samurai hambriento se hurga los dientes fingiendo haber comido”. Es bien patente en su trato con el policía, antiguo samurai, las fricciones existentes entre la pujante clase comerciante y la decadente clase samurai; acumulada durante todo el shogunato.
    También quería resaltar que, en los años sesenta del siglo XIX, un estilo llamado yakumaru dio algunos de los asesinos más terroríficos del momento. Cabe destacar que el creador de este estilo, Yakumaru Kanenobu, tenía el apodo de Kenchin. La diferencia radica en que este personaje vivió durante el siglo XVII, en la región de Satsuma, precisamente la que se alió con Chōsu. Si hay alguna relación entre Kenshin y Kenchin, lo desconozco.
La supuesta sakabatō del AMNH de Nueva York.



   Finalmente, haré dos comentarios sobre armas. La primera es el zanbatō, el espadón empleado por Sanosuke. Este tipo de arma fue creado en el mundo del manga y el anime, pero está basado en un arma real: el zhanmadao, un gran sable chino usado entre los siglos X y XIII para derribar a la caballería. En Japón, el arma que cumplía esa función era el nodachi, una katana de curvatura muy larga. La otra, como no podía ser de otra manera, es el arma de Kenshin: el sable con filo invertido, conocido como sakabatō. Esta arma, aparentemente, no se usó nunca en Japón y es un invento moderno. Sí existían tantō con filo invertido, llamados kubikiri. Sin embargo, investigando un poco sobre el tema en internet, he encontrado que en Corea se conserva una de la época de las invasiones japonesas del siglo XVI. La información la he sacado de wikipedia, principalmente en la página de italiano. Sin embargo, visitando el Museo de Historia Natural de Nueva York, me encontré con que había una expuesta. En la fotografía no se aprecia muy bien, y consultando el catálogo del museo no he encontrado ninguna referencia (simplemente se ve la empuñadura en una foto de otro elemento junto con el que se expone). Puede que la imaginación me jugara una mala pasada, pero sigo pensando que en verdad lo era. Al margen de eso, no tengo más datos.

P.D: Seguramente esta sea mi última entrada en este blog durante un tiempo, y si lo es, puede que siga con el tema en otro. Mientras, ¡nos vemos en el del trabajo!
A.~

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