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Carátula de las versiones americanas
de los primeros juegos para Game Boy
de Pokemon |
Pokemon es una de las sagas noventeras japonesas más difundidas y exitosas, llevada a las series de animación, las novelas gráficas, el cine y un sinfín de otros soportes que seguramente la mayoría conozcáis en mayor o menor medida. Pero como todo lo demás se basa en los videojuegos, es en ese punto en el que me voy a centrar. Sobre todo en la primera y segunda generación, concretamente en los juegos Rojo, Azul y Amarillo (y Verde en Japón, edición que no salió de allí); y en las ediciones Oro, Plata y Cristal. ¿Por qué me centro en estos? Porque son los juegos que conservan una mayor parte y estética del Japón del siglo XIX, los últimos momentos antes de la occidentalización del país.
Tras esta breve introducción me adentraré en la materia. ¿Qué tiene que ver Pokemon con los samurai? Antes de responder a esta pregunta, quiero aclarar que todo lo que voy a escribir en esta entrada es fruto de mis propias reflexiones y asociación de ideas, aunque posiblemente haya quien se haya dado cuenta anteriormente de lo que voy a contar.
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Mapa con las regiones de
Pokemon ambientadas en
Japón. La roja y azul claro se
corresponden con las dos
primeras generaciones,
coincidentes con las
regiones que albergaron
la capital en la Edad Media
(azul) y Moderna (roja).
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Primero, necesitamos un contexto. Pokemon, principalmente las dos primeras generaciones de juegos (aunque la huella sigue estando patente en los demás), se ambienta en un mundo posbélico, en el que existen organizaciones paramilitares y muchas referencias a una guerra reciente, así como que los protagonistas suelen ser huérfanos de al menos un progenitor (generalmente el padre). De este aspecto detecto dos lecturas: la primera es el contexto de Japón en el momento del nacimiento de los creadores, la otra tiene que ver con nuestro ámbito cronológico. Tras la Segunda Guerra Mundial, que tuvo consecuencias catastróficas para Japón, Estados Unidos ocupó el país por unos años durante los cuales se produjo una rápida occidentalización. El país estuvo ocupado hasta 1952, pero la isla de Okinawa lo estuvo hasta 1972, varios años después de que el creador de Pokemon hubiera nacido. Además, el recuerdo de lo ocurrido seguiría vivo en sus padres y abuelos, por lo que estaría familiarizado con las historias de un entorno posbélico. Coincidencia o no, la práctica que me llevó a asociar a los samurai con esta saga también nace en un período posbélico: el final de la Era Sengoku y la unificación de Japón a finales del siglo XVI.
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Imagen del cuarto episodio del anime, en el cual el
protagonista se enfrenta a quien dice ser un
samurai. |
El principal objetivo de los juegos es el propio lema de la saga: hacerse con todos. Pero para ello, el jugador debe cumplir una serie de objetivos, consistente en viajar de población en población, desafiando a otros entrenadores que encuentren en el camino para fortalecerse y retar a los líderes de los gimnasios de las poblaciones principales; con el objetivo de mejorar y ser, en definitiva, el mejor. Ahora, sustituyamos las palabras "entrenador" por "samurai" y "líder de gimnasio" por "maestro de
dōjō". Voilá. Esta práctica se llama
mushashugyō, y consistía en que un samurai decidía emprender un peregrinaje marcial en el cual visitaría distintos dominios para enfrentarse a los maestros de otros estilos de artes marciales, principalmente de katana, con el fin de contraponer estilos, refinar la técnica y alcanzar la perfección. Esta práctica es comprensible para una cultura guerrera en un mundo en paz, como forma de mantener su identidad y preservar su conocimiento.
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Ejemplo de enviar un pokemon
al combate, extraído del manga. |
El otro punto del que os voy a hablar se me ocurrió después, a partir de leer los rituales durante la guerra de los samurai entre los siglos X y XIV. Históricamente se considera que Taira no Masakado, general del clan Taira que se rebeló contra el gobierno de Kyoto en el año 939, fue el primero en realizar este ritual, consistente en identificarse antes de la batalla a modo de desafío. El retador anunciaba su nombre, su linaje y sus hazañas; de forma que otro samurai con una categoría similar a la suya aceptase el desafío y se batieran en combate singular antes de que se iniciara el choque de los gruesos de las tropas. Mediante asociación, el gritar el nombre del pokemon que se envía a combatir me ha recordado a esta práctica, reforzando mi idea de que Pokemon, en su origen y de forma sutil, es una plasmación del mundo samurai medieval y moderno.
Y tras esta simpática entrada, que espero os haya resultado interesante al menos, me retiro de vuelta a seguir recabando información.
A.~
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