¡Hola a todos!
He vuelto. Después de un breve periodo de acumulación de trabajos y un poquito de descanso por las navidades, aquí estoy, dispuesta a batallar de nuevo con mis caballeros.
En esta ocasión os vengo a presentar el segundo tipo de caballeros: aquellos que pertenecían a las órdenes militares. Con el especial auge de poder que tiene la Iglesia durante la Edad Media es normal que tuviera sus propios soldados y ello, justifica la aparición de esta figura.
El caballero al servicio de la fe podía tener dos naturalezas:
- Militar: encargado de defender a los cristianos y los territorios ocupados por éstos y que posteriormente se encargarían de la administración de bienes de la Orden.
- Clérigos: que se ocupaban de los oficios y la administración de los asuntos espirituales de la Orden.
En un primer momento se admitía sin tener en cuenta el origen, tanto clérigos como laicos. Sin embargo, durante los primeros siglos de la Baja Edad Media comienza a desarrollarse el ideal de "perfecto caballero" lo que lleva a endurecer los requisitos de admisión dentro de la Orden y por ello comienzan a admitirse únicamente a hijos de nobles, fruto de matrimonios legítimos, lo que impedía el acceso a los hijos bastardos de nobles. En España, por ejemplo, los Reyes Católicos llegaron a prohibir el acceso a la Orden a conversos, banqueros, mercaderes y trabajadores manuales, lo que eliminaba en gran parte a todo el estamento burgués.
A los aspirantes a caballero se les pedía un proceso de preparación (como vimos en posts anteriores) y además tres votos, que debían hacer frente al Maestre de la Orden. Éstos son:
1- Castidad, que ya en el siglo XVI fue cambiado por castidad conyugal.
2- Obediencia a los preceptos y mandatarios de sus propias órdenes.
3- Pobreza, puesto que la riqueza debía quedar a disposición de la Orden. Sin embargo, en el siglo XVI se cambia por la pobreza de espíritu.
Atendiendo a este último voto, los caballeros vivían en la más absoluta austeridad y vivían con sobriedad. No se peinaban ni dejaban crecer el pelo, rara vez se bañaban. Vivían en comunidad, renunciando a mujeres e hijos. No se les permitían los juegos de azar y en los períodos en los que no estaban batallando debían entrenarse, preparar las armas y trabajar por el bien común. No se permitían las fiestas, excepto en la de nombramiento y siempre era mucho más austera que la que se podía realizar en nombramientos de caballeros nobiliares. Es posible que algunos de los ratos en los que no tenían nada que hacer inventaran lo que hoy se conoce como el Juego de la Oca.
La mayor parte del tiempo, estos caballeros, estaban en silencio u orando, incluso en las comidas puesto que se seguía la tradición monacal de leer fragmentos de la Biblia durante estos momentos. Las vestimentas eran las propias de cada orden y se diferenciaban por el color y los diseños en las cruces.
Cabe esperar, atendiendo a esto, que sólo los hombres podían participar de la vida en la Orden; sin embargo, las mujeres también podían participar de esta vida en los grupos de comendadoras. No todas las órdenes tenía esta figura, no obstante, derivado de la opinión que se tenía de las mujeres en esa época y además, en un tema relacionado con la guerra.
Espero que os haya resultado interesante y de que os alegréis de mi vuelta. Dentro de poco publicaré una entrada relacionada con las órdenes militares y el nacimiento de ellas.
¡Un saludo!
P.~
No comments:
Post a Comment