Hace poco os hablaba del origen de la caballería en Europa y salía el nombre de Carlomagno como uno de los principales participantes en la aparición de esta figura. Quiero dedicarle esta entrada a Carlomagno y a uno de los poemas más importantes escritos a propósito de su reinado: La chanson de Roland, que sirve como documento de primera mano para analizar la figura del caballero.
A la muerte de Pipino el Breve, el reino franco quedó dividido entre sus dos hijos, Luis y Carlos. Sin embargo, en 771 muere Luis, quedando Carlos como el único gobernante. Así heredó un gran imperio de su padre, y que consiguió casi doblar en territorios a lo largo de su reinado. Se le considera un hombre competente y exitoso que dirigió personalmente más de la mitad de las campañas que organizó.
Se ganó el favor de Roma sometiendo el norte de Italia (Lombardía) y fue coronado en el 800 por el papa León III. No solo se dedicó a los conflictos bélicos, sino que tuvo un especial interés por promover el desarrollo intelectual y cultural. Mostraba curiosidad hacia cualquier tema y promovió todas las ramas de la enseñanza en su reino. Estableció una Escuela-Palacio en Aquisgrán (su capital), y en ella reunió a estudiosos notables de todos lados, como Irlanda, Northumbria, España o Italia, incluyendo por supuesto, su propio país.
En la escuela no solo se educaba a la corte, sino que también se educaba a jóvenes y niños de origen campesino, puesto que el rey pagaba los gastos de aquellos que no podían permitírselo. Ante esta tradición surgieron las universidades de París, Bolonia, Padua, Oxford y Cambridge. Carlomagno patrocinó la construcción de numerosas iglesias y catedrales, también.
Vemos, por tanto, que la concepción de una nobleza caballeresca y bélica se complementa con una idea de alcanzar mayor cultura.
En cuanto a su apariencia externa y armamento, La chanson de Roland da cuantiosos datos que a continuación os voy a presentar e ilustrar.
"[...] A la noche, el conde Roldán sujeta a su lanza el gonfalón. En la cima de un otero lo
yergue hacia las nubes. A esta señal, los francos acampan por todo el contorno.
Entonces, por las anchas cañadas, vienen cabalgando los infieles. La cota
llevan puesta, el escudo al cuello, atado el yelmo, la espada ceñida, la lanza aparejada. [...]"
Chanson de Roldan, LV
"[...] y se endosan las lorigas y los yelmos, y se ciñen las espadas guarnecidas de oro.
Llevan escudos bien labrados, grandes y fuertes lanzas, gonfalones blancos, rojos
y azules. Todos los barones del ejército montan en corceles, [...]"
Chanson de Roland, CXXXV
Miniatura de Roldán y Oliveros, a
la muerte de éste último. Aparece
en el manuscrito de San Galo, que
data de finales del siglo XIII
|
Este poema épico se escribió poco después de la derrota de las tropas francas en tierras zaragozanas, cuando volvían a Aquisgrán tras una intensa campaña de saqueo en la Península Ibérica. La retaguardia, comandada por el conde Roldan y Oliveros, es atacada y vencida por las tropas del emir Marsil.
En esencia describe el choque de ambos ejércitos, describiendo con precisión las armas y protecciones que llevaban los soldados en la contienda. Entre ellas encontramos:
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| Jacob van Maerlant, Spiegel Historiael 1325-1335 |
> Armamento:
Lanzas, espadas
> Protecciones:
Cota, escudo, yelmo, loriga.
Las representaciones que se han hecho en miniaturas dentro de las diferentes ediciones que hay del Cantar ilustran este mismo equipo. Además, como se puede apreciar en los dibujos, las espadas y protecciones, como yelmos y cotas de malla estaban hechas de metal, en concreto, de hierro.
Ésto confirma lo que por tradición se piensa de esta época.
Me gustaría fijar la atención por un instante en un detalle de la lámina de van Maerlant. Los caballos tienen estribos. Bueno, este elemento no comenzó a usarse hasta el siglo XI, por lo que es posterior a la época de Carlomagno, y por supuesto, de la batalla que dio muerte a una gran parte del ejército franco.
Los estribos nacieron como consecuencia de la creación de un tipo de arqueros que iban montados a caballo. La necesidad de darle equilibro a su monta hizo que se desarrollara este artilugio.
El hecho de que los estribos se constituyan como elemento anacrónico en la miniatura se debe a que fue pintada a comienzos del siglo XIV, momento en el que tal elemento estaba más que asentado en la tradición hípica.
Os dejo la referencia de mi edición de la Chanson de Roldán, por si os llama la atención leerlo.
Anónimo, La chanson de Roland. Traducción de Bejamín Jarnés (2003). Alianza Editorial.
¡Un abrazo!
P.~

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