Hemos hablado ya de algunos
aspectos generales de la mitología vikinga, como la creación del mundo, su
destrucción en el Ragnarök o la creencia del Valhalla. Ahora nos centraremos en
conocer algunos aspectos de las que fueron las deidades principales de la
mitología nórdica: Odín, Loki y Thor. Sin embargo, prefiero hablar de estas
tres figuras por ser las que el público mejor conoce debido, en grandísima
medida, por las películas que recientemente han pasado y siguen pasando por los
cines: hablo, por supuesto de las películas de la compañía Marvel (Los
Vengadores, Thor, Thor: El Mundo Oscuro o Los Vengadores: la Era de Ultrón),
donde Thor y Loki, entre otros, tienen un papel protagonista.
Empecemos por el más importante,
Odín, el padre de dioses. Conocido también como Wotan entre los germanos y
Woden o Wodanentre los anglosajones, su nombre significaba “Furia”. En
principio conocido como “jefe del ejército furioso”, encabezaba el ejército de
los muertos. Su esfera de acción iría ampliándose poco a poco gracias a la
creencia popular y escaló puestos, acabando como el primero entre los dioses.
Su superioridad empezó por Alemania, y los anglosajones lo llevaron a Gran
Bretaña, de donde pasó a Escandinavia, Noruega, Suecia, etc. Era el padre de
todos los dioses. Su figura era la de un hombre de un solo ojo, a lomos de un
caballo de ocho patas, con dos cuervos y dos lobos acompañándole. Entre sus
capacidades están el poder transformarse en animales, viajar entre mundos a
través de Yggdrasil, a lomos de su caballo, controlaba los elementos, como el el
mar y el viento, y podía ver acontecimientos futuros. Se le atribuye también el
papel de guardián de tesoros, guiando a hombres en ocasiones hasta donde
aquellos se esconden. Debido a sus cualidades “chamanísticas” se le dio el
nombre de Gondlir o “hechicero”,
siendo el padre de la magia, conocedro de canciones y operaciones mágicas, y el
encargado de enseñar estas artes a los hombres. Cuando se introdujo el sistema
rúnico, empleado también en hechicería, se le atribuyó también el papel de
inventor de los singos o “maestro de runas”.
Muchos de los episodios
protagonizados por Odín están relacionados con la búsqueda de conocimiento: se
hirió a si mismo y se colgó durante nueve días de Yggdrasil, renaciendo y
recibiendo de la Tierra y de su tío Mimir nuevas fuerzas y conocimientos a
través de la bebida Odroerir. También
es conocida la leyenda de Odín y su tío Mimir, a quien acudía para recibir
consejo. Mimir morirá decapitado, pero Odín embalsamará su cabeza y la traerá
de vuelta a la vida, comunicándole a partir de entonces todo lo que quisiera
saber. Gana también al gigante Wafzudnir en conocimientos mitológicos y derrota
al rey Heidrek en una competición de enigmas. Se le considera también el dios
de la poesía; es conocida la leyenda en la cual Odín logra robar el aguamiel de
los poetas del gigante Suttung, entregándoselo luego a los dioses.
Algunos consideraron a Odín como
dios de la guerra, y lo convirtieron en padre de determinados linajes,
haciéndose descender de él. De esta forma, se llegó a llamar a Odín padre de
todo o padre de los hombres. Su inevitable y profético final llegará cuando se
inicie el Ragnarök, Fenrir se liberará de sus cadenas y derrotará a Odín en
combate.
Sigamos con una figura bastante
popular y conocida: Loki. Este personaje es uno de los más complejos de
entender de la mitología nórdica, ya que su figura cambia constantemente: a
veces es considerado un silfo, otras veces está entre los dioses y otras
aparece como demonio enemigo de los dioses. Algo sí que tenemos claro: nunca se
le dio culto, es una creación de la poesía mítica.
En origen es un silfo del fuego,
siendo su padre Farbanti y su madre Laufey. En Noruega, por ejemplo, se
consideraba que cuando el fuego crepitaba y soltaba chispas era Loki pegando a
sus hijos quien lo producía. Con la poesía de las Eddas y Escaldas pasó a
formar parte de los dioses. Se le relacionó con Odín mediante una alianza de
sangre. De carácter intrigante, es considerado el seductor de las diosas. Tiene
una estrecha relación con Thor, a quien acompaña en sus viajes; muchas veces se
le ve en forma de mujer o de animal. En Islandia se le relacionó con poderes
demoníacos. Su esposa era Angerboda, con quien tuvo a sus hijos Hel, Midgard y
Fenrir. Son conocidos los episodios de las Eddas en los que Loki, cuando está asociado
a la figura del sílfide, aparece como un ser problemático y engañador: corta la
cabellera de Sif, esposa de Thor, el desafío a los enanos Brokk y Sindri (a los
cuales intenta distraer en forma de mosca), el engaño a la diosa Idun… Sin
embargo, jugará un papel complejo en las leyendas de Thor, a la vez como aliado
y enemigo, siendo Thor en algunas ocasiones el único con autoridad suficiente
como para detenerle. Su encadenamiento por la muerte de Bálder a manos de Thor
jugará un papel esencial en el destino de los dioses, ya que con el inicio del
Ragnarök Loki quedará liberado, tomando parte en el combate en contra de los
dioses.
Thor, dios del trueno, es
asociado como Hércules por los romanos, aunque posteriormente se le asocia
también a Júpiter. Aunque al principio los pueblos germanos no conocían a Thor
como tal, conocían el fenómeno del trueno, que les causaba un profundo temor,
con lo cual lo acabaron asociando a un gigante que producía el fenómeno, aunque
ya poco después acabó convirtiéndose en una figura venerada como un dios. Fue
especialmente fuerte su culto en Noruega. Aunque en muchos sitios se le veneró,
sólo la poesía noruego-islandesa posee mitos acerca de su figura. Es en estos
poemas un héroe valiente, siempre dispuesto a luchar y que vence a las fuerzas
demoníacos en favor de la humanidad. Un aspecto que sorprende a muchos es la “rivalidad”
u oposición que hay entre Thor y Odín, ambas figuras de gran peso y veneración
en la mitología nórdica. Sin embargo, es precisamente ésta la raíz de esta
oposición entre ambos. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en las Eddas, en el Harbardsliod, en el cual Odín y Thor se
enfrentan verbalmente en un diálogo agresivo en el que ambos intentan rebajar
al rival con sus logros. Era frecuente que, en un conflicto armado, un bando
invoque a Thor mientras el contrario hace lo propio con Odín, intentando que
ambos dioses tomen partido por un bando. Aunque el carácter de Thor era
luchador y agresivo, tenía más veneración entre campesinos y la gente del pueblo
que entre grandes guerreros.
Pelirrojo, barbado, y de enorme
apetito, siempre iba rodeado de un halo de estrellas. Entre sus habilidades
estaba el controlar las condiciones atmosféricas, los rayos y los truenos sobre
todo. Esto le converta también en un dios de la fertilidad en el campo. Era el “patrón”
de los viajeros, quienes necesitaban el buen tiempo para viajar. Su martillo,
el mjollnir acabó siendo usado como
símbolo de protección, habiéndose encontrado numerosos amuletos en forma de
martillo. Su cinturón, el Megingjord, aumentaba su fuerza de manera
sobrehumana. Sus ojos, verdes cuando estaba en calma, cambiaban a rojo cuando
le inundaba su ira y su mirada era capaz de fulminar a cualquiera que se
atreviese a mantenerla.
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