Thursday, October 29, 2015

Los samurai también jugaban al fútbol

Hoy os traigo una entrada un tanto distinta, pero igualmente interesante. Leyendo el nuevo libro he recordado un vídeo que vi hace mucho sobre un anuncio de fideos japoneses, en el que un practicante de fútbol freestyle japonés se dedica a pasearse por Río de Janeiro mostrando sus habilidades enfundado en una armadura samurai.
Primero, para empezar a hablar de cultura material, haré un análisis de la armadura. El futbolista viste una do (la coraza de metal, que se cerraba mediante una bisagra y solía lucir el blasón del señor en el pecho), los kote (mangas de paño con láminas de metal y cota de malla) y las sode (hombreras), además de llevar los haidate (protección de los muslos). Además, lleva una máscara para infundir temor sobre los enemigos y un kabuto (casco) ornamental, reconocible por la media luna que porta en la frente, poco frecuente en los cascos utilizados en batalla. Los pantalones también se corresponden con los que podría llevar un samurai, con ligas sobre las pantorrillas. Lo que no es propio de ellos, son, como habrá podido ver alguien observador, las deportivas. Finalmente, también se puede ver cómo lleva una katana al cinto, con el filo hacia arriba.

Pero, la Arqueología no trata sobre artefactos, como en este caso es la armadura. Trata sobre las personas y sus actividades. Y aquí es donde se entiende el título de la entrada más allá del vídeo. Sí, los samurai jugaban al fútbol. Por supuesto, no enfundados en sus armaduras, en su lugar vestían túnicas amplias, gorros tiesos y zuecos lacados. Aunque se le llame fútbol, el kemari tiene ciertas diferencias. Se introdujo en Japón en el siglo VI procedente de China, y fue muy popular entre los samurai. El kemari se jugaba como entretenimiento, entrenamiento o como ofrenda a los dioses (en las que un sacerdote bendecía la pelota, de piel de ciervo). Como entrenamiento, se trabajaban el equilibrio, la forma física y la coordinación, tanto la de uno mismo como con los compañeros. Como entretenimiento, los jugadores charlaban durante el encuentro. El juego se celebraba en un patio de gravilla y los equipos los componían ocho jugadores. El objetivo era evitar que la pelota tocara el suelo, y de paso demostrar el dominio sobre el propio cuerpo. Por ello, no me resultaría extraño que un samurai hubiera podido imitar a este jugador durante un partido de kemari durante la Edad Media o Moderna.

A.~

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